Consejo

Un Consejo profesionalizado permite decidir sin que la familia ocupe toda la mesa

Hay que profesionalizar el Consejo de una empresa familiar porque, cuando la mesa la ocupan solo familiares, las relaciones personales acaban influyendo en cada decisión de gobierno. Incorporar perfiles externos especializados cambia la forma de decidir sin cambiar quién es dueño de la empresa.

«Aquí decidimos entre nosotros»

Es el argumento más habitual para no abrir el Consejo. Y tiene su lógica: la familia conoce el negocio, comparte valores y ha sacado adelante la empresa sin ayuda de nadie.

Funciona. Hasta que deja de funcionar.

Lo interesante es que el momento en que deja de funcionar no suele ser una crisis ni un conflicto abierto. Es algo más discreto. Las decisiones empiezan a cargarse de elementos que no tienen que ver con lo que la empresa necesita:

  • La relación entre dos primos que nunca se entendieron del todo.
  • La sensibilidad de un socio veterano al que nadie quiere incomodar.
  • El pacto tácito de no contradecir a quien fundó la empresa.
  • La preferencia histórica por un proveedor cercano a la familia.
  • La sombra de una discusión de hace quince años.

La textura familiar no es el problema

Ninguna de esas cosas es ilegítima. Son la textura natural de cualquier familia, y negarlas sería ingenuo.

El problema aparece cuando la mesa de decisión está ocupada solo por familiares. Entonces esa textura se convierte en la protagonista silenciosa de cada decisión. No se menciona en el orden del día, pero condiciona qué se propone, qué se discute y qué se deja para más adelante.

Idea clave

No es que la familia desaparezca del gobierno. Es que el gobierno deja de girar solo en torno a ella.

Qué cambia con perfiles externos en la mesa

Un Consejo profesionalizado incorpora personas externas que saben de algo concreto: finanzas, desarrollo comercial, operaciones industriales, expansión internacional. Su presencia cambia la mecánica de la reunión. Las propuestas se defienden con argumentos que alguien sin vínculos familiares tiene que entender. Las preguntas incómodas tienen quien las formule. Y las peculiaridades familiares dejan de ser el eje sobre el que gira todo.

La propiedad no cambia. La familia sigue siendo dueña y sigue teniendo la última palabra en lo que le corresponde. Lo que mejora es la calidad de la conversación en la que se decide.

En resumen
  • Un Consejo solo familiar acaba decidiendo también sobre relaciones personales.
  • Los perfiles externos especializados cambian la forma de decidir, no la propiedad.
  • La familia sigue en el gobierno, pero deja de ser su único eje.

Preguntas frecuentes

¿Profesionalizar el Consejo significa que la familia pierde el control?
No. La familia conserva la propiedad y su peso en el Consejo. Lo que cambia es que las decisiones se contrastan con criterios externos.
¿Cuántos consejeros externos necesita una empresa familiar?
No hay una cifra única. Lo importante es que los perfiles externos cubran lo que la empresa necesita en su próxima etapa y tengan voz real en la mesa.
¿Qué perfil de consejero externo conviene a una empresa familiar?
Alguien con experiencia vivida en la alta dirección y especialista en el reto principal de la empresa, ya sea financiero, comercial, industrial o internacional.

Así lo hacemos en Boardence

En Boardence empezamos por analizar los retos de la empresa para los próximos años y, a partir de ahí, proponemos el referente que mejor encaja. Nuestra Red de Referentes reúne a directivos y exdirectivos que han estado en la alta dirección de empresas líderes en su sector. El referente seleccionado se sienta en el Consejo con el apoyo de toda la Red, y cuando una decisión concreta lo requiere sumamos a otro referente especialista en esa área.

Si estás pensando en abrir el Consejo de tu empresa familiar, escríbenos.