Consejo

La trayectoria directiva no se jubila: se redistribuye

Lo más valioso que puede hacerse con la experiencia en alta dirección tras el último cargo ejecutivo es redistribuirla: aportarla como consejero a varias empresas, en sus decisiones más importantes y sin la carga de la ejecución. No es jubilarse ni seguir haciendo lo mismo a menor escala; es poner a trabajar en otro formato lo aprendido.

Lo que una carrera deja cuando termina

Durante treinta años, una trayectoria directiva se construye dentro de una organización. La empresa aporta el contexto, el equipo, los recursos y los objetivos. La persona aporta su criterio, su capacidad de ejecución y, con el tiempo, una forma propia de pensar.

Llega un día en que esa relación termina. Se dejan el cargo, el equipo, el despacho y la agenda. Y queda lo único que de verdad se lleva consigo: esa forma de pensar.

Muchas personas viven ese momento como un final. Es comprensible. Y, sin embargo, es una lectura incompleta.

Un activo que se vuelve portátil

La forma de pensar que se gestó dentro de una organización no se evapora al salir de ella. Al contrario: se vuelve portátil. Ya no está ligada a un negocio, a un sector o a un equipo concretos, y puede aplicarse en contextos distintos.

Eso abre una posibilidad que no existía durante la etapa ejecutiva: aportar a varias empresas a la vez, en momentos puntuales pero significativos, sin cargar con la gestión diaria de ninguna. Es lo que permite el papel de consejero, ya sea en un Consejo de Administración o en un Consejo Asesor.

Idea clave

Lo que un directivo aporta como consejero no es lo que hizo en su última empresa. Es lo que aprendió haciéndolo.

Cómo se traduce la experiencia en criterio útil

La diferencia entre contar lo que se hizo y aportar lo que se aprendió es la que separa a un consejero que repite recetas de uno que ayuda de verdad. Algunas pautas para hacer esa traducción:

  • Extrae principios, no anécdotas: qué funcionó y por qué, más allá del contexto concreto.
  • Revisa también los errores; suelen enseñar más que los aciertos.
  • Acepta que cada empresa es distinta y que tu experiencia es un punto de partida, no una plantilla.
En resumen
  • Al dejar el último cargo ejecutivo, lo que queda es una forma propia de pensar.
  • Esa forma de pensar es portátil y puede aportarse a varias empresas a la vez.
  • El valor de un consejero está en lo que aprendió, no en lo que hizo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ser consejero en varias empresas a la vez?
Sí, y es habitual. Lo importante es dimensionar bien la dedicación que exige cada Consejo y evitar conflictos de interés entre empresas.
¿Qué hacer profesionalmente después de ser directivo?
Una de las vías con más sentido es la de consejero independiente o asesor, porque permite aprovechar la experiencia en decisiones estratégicas sin volver a la gestión diaria.
¿Hay que estar retirado para ser consejero independiente?
No. Hay quien combina un cargo ejecutivo con algún Consejo y quien da el paso tras dejar la ejecución. Lo que cuenta es la experiencia y la disponibilidad.

Así lo hacemos en Boardence

En Boardence reunimos en la Red de Referentes a directivos y exdirectivos que han estado en la alta dirección de empresas del top 10 de su sector a nivel nacional o del top 5 a nivel regional. Les damos un cauce para redistribuir su experiencia: como consejeros independientes en el Consejo de Administración de empresas en crecimiento, en un Consejo Asesor o como consultores sénior en momentos puntuales. La incorporación a la Red pasa por un proceso exigente.

Si tu trayectoria está lista para cambiar de forma, conoce la Red de Referentes.