De la regulación a la necesidad
Durante años, el consejero independiente fue una figura asociada a la empresa cotizada. Su función se entendía en clave de cumplimiento: atender a las recomendaciones de buen gobierno, dar señales al mercado, equilibrar los intereses del accionariado.
Esa idea se ha quedado corta. En Boardence observamos que la figura se está extendiendo hacia empresas que nadie obliga a tenerla: medianas en crecimiento, empresas familiares en plena transición, compañías que han dejado atrás la fase fundacional y entran en la de escala, pymes que se preparan para una venta o para la entrada de capital.
Ninguna de ellas incorpora un consejero independiente porque se lo exija una norma. Lo hace porque lo necesita.
Las mismas decisiones, menos margen de error
La razón es estructural. Una empresa mediana se enfrenta a exactamente las mismas decisiones que una gran corporación: cómo gobernarse, quién sucede a quién, cuándo salir fuera, si comprar o ser comprada, cómo profesionalizar la dirección. Lo que cambia es el colchón.
En una empresa de 800 millones, una mala decisión se diluye entre muchas otras. En una de 50, define el ciclo siguiente entero. Y en una de 20, puede definir si hay ciclo siguiente.
Cuanto menor es el margen de error, más valor tiene una mirada independiente antes de decidir.
Además, la empresa mediana suele tener una dirección más concentrada. Muchas decisiones pasan por pocas personas, a veces por una sola. Un consejero independiente, que no depende de la propiedad ni de la dirección, introduce en esa estructura algo que no se puede generar desde dentro: alguien que puede discrepar sin coste personal.
- El consejero independiente ya no es una figura exclusiva de la empresa cotizada.
- La empresa mediana afronta las mismas decisiones críticas con menos margen de error.
- Su valor está en contrastar decisiones que, en una empresa de ese tamaño, definen el ciclo siguiente.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué significa que un consejero sea independiente?
- Que no representa a ningún accionista ni forma parte de la dirección, y que no tiene relaciones con la empresa que condicionen su criterio. Su lealtad es con el interés de la compañía.
- ¿Una pyme puede tener consejeros independientes?
- Sí. Cualquier sociedad con Consejo de Administración puede incorporarlos, y si no hay Consejo, se puede empezar con un Consejo Asesor.
- ¿A partir de qué tamaño merece la pena un consejero independiente?
- Más que el tamaño, cuenta el momento: una empresa de 20, 60 o 150 millones que va a tomar decisiones difíciles de revertir se beneficia de contar con uno.
Así lo hacemos en Boardence
Los referentes de Boardence participan como consejeros independientes en empresas en crecimiento que afrontan retos estratégicos. No somos headhunters: prestamos directamente el servicio y asumimos la relación con la empresa. Antes de proponer a nadie analizamos los retos que la empresa tiene por delante y elegimos el referente cuya trayectoria en alta dirección mejor se alinea con ellos, con el apoyo de toda la Red de Referentes.
Si tu empresa no cotiza pero sus decisiones ya pesan como si lo hiciera, escríbenos.