Una frase prudente con una lógica contradictoria
Cuando se pregunta a un CEO por incorporar un consejero independiente, hay una respuesta que aparece con mucha frecuencia: «cuando estemos más estables».
Suena razonable. No lo es.
Un consejero no aporta su valor más alto en los periodos de calma. Lo aporta en los de cambio. Esperar a la estabilidad para incorporar a alguien cuya utilidad máxima llega precisamente cuando la estabilidad se rompe es una contradicción en los términos.
Y, sin embargo, es la lógica que suele imponerse. Las razones se entienden: profesionalizar el gobierno se percibe como una decisión cara, difícil de deshacer y vinculada a un momento futuro que siempre parece estar a seis meses vista. Cuando cerremos la ronda. Cuando acabe este ejercicio. Cuando llegue la nueva dirección general.
Lo que cuesta aplazar
La incorporación de un consejero, hecha a tiempo, no es una decisión cara. Es una de las pocas decisiones que cuestan más cuando se aplazan que cuando se toman.
No porque el consejero vaya a costar más después. Sino porque, mientras tanto, se toman decisiones grandes sin contraste. Se dejan de hacer presentaciones a personas clave que alguien con recorrido habría facilitado. Nadie plantea a tiempo las preguntas incómodas que habrían evitado un error.
El coste de no tener un Consejo no aparece en una factura. Pero se paga, en forma de decisiones tomadas sin contraste.
Una forma práctica de salir de la trampa es cambiar la pregunta. En lugar de «¿estamos ya estables?», conviene preguntarse: ¿hay alguna decisión importante que estemos posponiendo hasta entonces? Si la respuesta es sí, el momento probablemente es ahora.
- Un consejero aporta más en los momentos de inflexión que en los de calma.
- Aplazar su incorporación significa tomar decisiones grandes sin contraste.
- Si hay decisiones relevantes esperando a «cuando estemos estables», el momento ya ha llegado.
Preguntas frecuentes
- ¿Es demasiado pronto incorporar un consejero antes de la primera ronda de inversión?
- No necesariamente. Llegar a la ronda con un consejero ya incorporado ayuda a prepararla mejor y a negociar con más criterio.
- ¿Qué señales indican que una empresa necesita ya un consejero?
- Decisiones difíciles de revertir en el horizonte, una dirección muy concentrada en pocas personas, la entrada prevista de capital o un relevo generacional en preparación.
- ¿Puedo empezar con algo menos formal que un Consejo de Administración?
- Sí. Un Consejo Asesor o una intervención puntual de un consultor sénior permiten empezar a contar con criterio externo sin cambiar la estructura de gobierno.
Así lo hacemos en Boardence
En Boardence empezamos por el calendario de la empresa, no por el nuestro: analizamos los retos que tiene por delante en los próximos años y proponemos el referente que mejor se alinea con esa estrategia. Según el momento, ese referente se incorpora al Consejo de Administración, a un Consejo Asesor o interviene como consultor sénior en una decisión concreta.
Si hay una decisión en tu empresa esperando a «cuando estemos más estables», cuéntanos tu caso.